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Si estas visitando España por primera vez, te advertimos: este es un país que se convierte rápidamente en adicción. Es un imán para todos los viajeros del mundo. La forma de vida española es irresistible! Es imposible no enamorarse de una cultura donde los amigos, la comida, el vino y la familia tienen prioridad sobre casi todo lo demás. Antes de que te des cuenta, te encontrarás enganchado por algo muy diferente... la celebración salvaje de alguna fiesta local o tal vez por la arquitectura cautivadora de Barcelona. Incluso en los lugares más conocidos por visitar encontrarás algo diferente. Desde Madrid hasta las costas o desde los altos del Pirineo hasta las ciudades árabes del sur. En España hay algo que descubrir en cada esquina, ya sean restaurantes de moda en el País Vasco, los paisajes salvajes de las llanuras centrales, o las galerías de vanguardia en el norte industrial. Pronto, te darás cuenta de que no hay solo una España, sino muchas.
  • La más oriental de las capitales andaluzas domina un litoral de playas casi vírgenes y un interior marcado por peculiares ecosistemas semidesérticos. El que fuera uno de los puertos más importantes del Califato de Córdoba, nos descubre su Alcazaba y su Catedral a orillas del Mediterráneo. Calles estrechas de fachadas encaladas componen parte del panorama de su casco histórico. Además de historia y cultura, Almería nos brinda playas, parques naturales, tanto de alta montaña como de costa, y una gastronomía que hará inolvidable este viaje.

    Almería tiene su origen en la necesidad defensiva de los árabes. Fue Abderramán III quien fundó la Alcazaba que dio nombre a esta ciudad, Al-Mariy-yat (La Atalaya). Se trata de la mayor fortaleza construida por los musulmanes en España y albergaba, en el interior de su triple muralla, palacios y mezquitas. Durante esta época (s. X), Almería era el principal puerto comercial del Califato de Córdoba y, en su medina, funcionaban más de 10.000 telares.

    Enclavadas también sobre el cerro de San Cristóbal –son recomendables las vistas sobre el casco antiguo y el puerto-, se encuentran las Murallas de Hayrán. Su construcción se remonta a los días de los Reinos Taifas. Junto a ellas se encuentra el Centro de Rescate de la Fauna Sahariana.

  • Fundada hace unos 3.000 años por los fenicios, Cádiz es la ciudad más antigua de Occidente. Los diferentes pueblos que aquí se asentaron dejaron una impronta cultural, cuya influencia aún perdura en el carácter de los gaditanos. Esta península, en plena costa atlántica andaluza, ha sabido conservar un importante legado histórico fruto de su importancia comercial junto a excelentes playas y una exquisita cocina regional. La Costa de la Luz, repartida entre las provincias de Huelva y Cádiz, ofrece , además, multitud de destinos que compaginan cultura y ocio. Y para los amantes del medio natural, nada mejor que recorrer el Parque Nacional de Doñana, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

    La antigua Gades fenicia y Gadir romana vive su época de máximo esplendor cuando en el siglo XVII se hace con el monopolio del comercio de Ultramar. Esta pujanza atrajo ataques de piratas, lo que hace que la ciudad se fortifique construyendo baluartes defensivos, castillos y torres de vigía en cada azotea. Estas son algunas de las características de esta ciudad, en la que también destaca el enrejado de sus balcones.

    La visita puede empezar en Puerta Tierra, entrada a las murallas y línea divisoria entre la Cádiz moderna y la antigua. A un lado, amplias avenidas, playas (La Victoria, Santa María y La Cortadura), clubes marítimos y modernas instalaciones deportivas. Al otro, el Cádiz con más sabor e historia, el de los antiguos barrios: El Pópulo, antigua villa medieval; La Viña, barrio pesquero y chirigotero por excelencia, o el de Santa María, templo vivo del flamenco. Calles con distinta personalidad pero que han mantenido una unidad en su caserío y componen un trazado de excepcional belleza.

  • Situada en el interior de la Comunidad autónoma andaluza, Córdoba es un compendio de pasado y modernidad. Esta ciudad milenaria, declarada Patrimonio de la Humanidad, es un legado vivo de las diversas culturas que se asentaron en ella a lo largo de su historia.

    Pocos lugares en el mundo pueden presumir de haber sido capital de la Hispania Ulterior bajo el Imperio romano y capital del Califato de los Omeyas. Esplendor que, además, se palpa en la intelectualidad de este centro de saber y conocimiento que ha dado a luz a figuras como Séneca, Averroes o Maimónides.

    Pasear por el casco antiguo cordobés supone descubrir un bello entramado de callejuelas, plazas y patios encalados ordenados en torno a la Mezquita-Catedral, reflejo de la importancia de la urbe en época medieval y auténtico símbolo de la capital.

    Sin olvidar su esplendoroso pasado, Córdoba es una ciudad moderna que ha sabido adaptarse a los tiempos actuales para ofrecer las más modernas infraestructuras y servicios, así como una amplia oferta hotelera.

    Bien comunicada con el resto de capitales andaluzas, dispone de tren de alta velocidad (AVE) y de una extensa red viaria que la acerca a grandes núcleos como Madrid o Sevilla. Y una vez dentro de la ciudad, una extensa red de autobuses y taxis ponen al alcance del visitante cualquier destino en pocos minutos.

  • A los pies de Sierra Nevada, entre los ríos Darro y Genil, se extiende una de las ciudades más interesantes de la Andalucía Oriental. El impresionante legado andalusí se suma a joyas arquitectónicas del Renacimiento y a las más modernas instalaciones propias del siglo XXI.

    El hecho de ser la última ciudad reconquistada por los Reyes Católicos en 1492 dota a Granada de un inconfundible aroma árabe. Su gastronomía, artesanía y urbanismo se ven determinados por su glorioso pasado histórico. Fuentes, miradores y Cármenes, las viviendas rodeadas de jardines características de esta ciudad, contribuyen a crear rincones inolvidables. No en vano, uno de sus viejos barrios, el Albaicín, es Patrimonio de la Humanidad junto con La Alhambra y el Generalife. Importante centro cultural durante largos siglos, tanto durante el gobierno musulmán como el cristiano, actualmente goza de una envidiable agenda cultural y de ocio. Ciclos y festivales de cine, música o teatro se complementan con exposiciones permanentes e itinerantes que abarcan todos los ámbitos del saber. Antiguos palacios renacentistas acogen seminarios, conferencias y coloquios, mientras que las más innovadoras infraestructuras están preparadas para los grandes eventos.

    Granada dispone de una amplísima variedad de alojamientos, entre los que destacan edificios históricos como los antiguos conventos de Santa Paula (AC Hotel) y San Francisco (Parador de Turismo situado dentro de La Alhambra), cármenes en el Albaicín o casas-cueva en el Sacromonte.

  • En la desembocadura del río Odiel se asienta Huelva, ciudad andaluza de antigua tradición minera y testigo de acontecimientos históricos tan importantes como el descubrimiento de América.

    Huelva, la más occidental de las capitales andaluzas, fue hace más de 2.500 años centro de la civilización tartesia y destacado enclave mercantil, que mantuvo intensos flujos de intercambio comercial con otros puertos del Mediterráneo oriental. Siglos después, se convertiría en base de fenicios, cartagineses y romanos, aunque fueron éstos últimos quienes comenzaron a explotar los enormes recursos minerales de la zona, actividad que se ha perpetuado a lo largo de los siglos. Con la presencia romana en la zona, la ciudad, denominada Onuba Aestuaria y enclavada en la región de Beturia, cobró gran importancia e incluso llegó a acuñar moneda propia.

    Durante la época visigoda, la vecina localidad de Niebla (Elepla) cobraría gran importancia civil y militar dentro de la comarca, hasta convertirse en sede episcopal.

    La llegada de los árabes a Huelva hacia el año 713 supondría una nueva etapa para la ciudad, que pasó a llamarse Welba. A lo largo de este nuevo periodo, la ciudad llegaría a convertirse, durante un tiempo, en reino taifa independiente bajo la dinastía de los Bekries.

  • La capital de la provincia con mayor número de espacios protegidos de España se encuentra en un paraje rodeado de olivares. Su origen como centro de caravanas árabes, su importancia como plaza fuerte en la frontera castellano-musulmana durante la Reconquista y su actual dedicación a la producción de aceite de oliva, la convierten en un lugar de imprescindible visita.

    La zona más antigua de Jaén se encuentra dominada por la fortaleza árabe que se alza sobre el cerro de Santa Catalina. Desde esta altura se disfruta de una de las mejores vistas de la ciudad y del Valle del Guadalquivir. El Castillo de Santa Catalina alberga actualmente el Parador de Turismo, una de las mejores opciones para pernoctar durante nuestra visita.

    A sus pies se despliegan los barrios más añejos de esta ciudad andaluza, articulados en torno a las iglesias de la Magdalena, San Juan y San Ildefonso. Pero el eje principal del casco histórico jiennense es la Santa Iglesia Catedral. Una monumental construcción renacentista del siglo XVI, que contrasta con el blanco caserío popular que la circunda. Además de la fachada principal, la sala capitular, la capilla mayor, el coro y la sacristía componen buenas muestras del arte de esta época.

  • Bajo la atenta mirada del Castillo de Gibralfaro se extiende una ciudad alegre y bulliciosa plagada de bellos rincones, como la Alameda Principal o el paseo marítimo de La Farola.

    Su condición de capital de la Costa del Sol la convierte en uno de los destinos turísticos más importantes de España, por su clima, por sus playas y por una inmejorable oferta de campos de golf.

    Fenicios, griegos, cartagineses, romanos…las principales civilizaciones mediterráneas encontraron en Málaga hace más de dos milenios un enclave privilegiado para el establecimiento de rutas comerciales, gracias a la estratégica situación de su puerto. La Alcazaba (s. VIII-XI) es, además de uno de los símbolos de la ciudad, una de las mayores fortalezas árabes de Andalucía. En esta edificación tiene su sede el Museo Arqueológico, que contiene valiosas piezas de las épocas fenicia y romana.

    Desde el Castillo de Gibralfaro (s. XIV), unido a la Alcazaba por un lienzo de muralla, se obtienen las mejores vistas de la ciudad, que se abre al mar con el puerto y el paseo marítimo de La Farola, una de las principales zonas de ocio de la ciudad. A los pies de Gibralfaro se extienden el Teatro Romano, la plaza de toros (conocida como La Malagueta) y el casco histórico de la ciudad.

    En su centro se levanta la Catedral (s. XVI-XVIII), también conocida como “la Manquita” por su inacabada torre derecha. Este templo, de bellísima factura renacentista, conserva un interesante conjunto de capillas que contienen buenos ejemplos de la imaginería andaluza. En el barrio viejo destacan otras iglesias como la de Santiago (s. XV-XVIII), con bella torre mudéjar, la de los Mártires, el Sagrado Corazón y el Santo Cristo de la Salud.

  • Esta localidad malagueña divide su casco urbano a ambos lados del Tajo de Ronda, un desfiladero de más de 150 metros de profundidad. Su casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. Celtas, fenicios, romanos y árabes habitaron estas tierras, que fueron reconquistadas por los Reyes Católicos. El casco antiguo, de reminiscencias árabes y trazado medieval se dispersa al sur del Guadalevín, mientras que la Ronda más moderna, la que surgió a partir del siglo XVI, se despliega al norte de este cauce. Diversos puentes unen estas dos mitades de una de las localidades más interesantes de la ruta de los Pueblos Blancos, en plena Serranía de Ronda, a pocos kilómetros de la Costa del Sol.

    La llamada “ciudad de los castillos” se erige en una atalaya natural defendida, en su parte más accesible, por una alcazaba. Aún se conservan sus murallas y las puertas más importantes que daban entrada a la ciudad. La Puerta del Almocábar (s. XIII) era al acceso al casco urbano por su extremo sur, del siglo XVI data la de Carlos I, mientras que la Puerta de la Exijara conducía a la judería.

    El puente Árabe, el Viejo y el Nuevo atraviesan un barranco de más de 100 metros de profundidad y conducen al otro extremo de la ciudad. El puente árabe fue construido en el siglo XIV y por aquí se entraba al Arrabal Viejo. El llamado puente viejo consta de un único arco de unos 10 metros de diámetro. Pero el más representativo de todos ellos es el Puente Nuevo, una colosal obra de ingeniería que une los barrios del Mercadillo y la Ciudad. Data del siglo XVIII y sus cimientos se asientan en la base del barranco, alcanzando en algunos puntos 98 metros de altura y 70 de longitud. La antigua Casa Consistorial, hoy Parador de Turismo, domina el cortado y es un excepcional lugar para descansar y disfrutar de las vistas. Su chef nos ofrece sabrosas recetas rondeñas como la perdiz estofada, el cabrito asado o la sopa de almendras. Entre los postres, las yemas rondeñas, las tortitas de miel y el queso de almendras son algunas de las sugerencias.

  • Enclavada a orillas del río Guadalquivir, Sevilla es heredera de un rico legado árabe y de su condición de próspero puerto comercial con las Américas.

    La capital andaluza destila alegría y bullicio en cada una de las calles y plazas que configuran su casco histórico, que alberga un interesante conjunto de construcciones declaradas Patrimonio Mundial y barrios de hondo sabor popular, como el de Triana o La Macarena.

    Destacado centro de negocios y servicios del sur peninsular, Sevilla dispone de una nutrida oferta de plazas hoteleras que se encuentran repartidas a lo largo y ancho de su casco urbano y que permitirán descubrir los innumerables atractivos que atesora la ciudad. Museos y centros de arte, parques temáticos, cines, teatros y salas de fiesta son sólo algunas de las infinitas posibilidades de ocio que depara una gran urbe como Sevilla. Todo ello sin olvidar las numerosas terrazas, tascas y bares en los que poder practicar una de las costumbres más arraigadas y sabrosas de la ciudad: el “tapeo”.

    Otra buena excusa para acercarse a la capital hispalense son sus fiestas. Declaradas de Interés Turístico Internacional, la Semana Santa y la Feria de Abril reflejan la devoción y el folclore del pueblo sevillano, siempre abierto y cordial con el visitante. Pero Sevilla es mucho más, ya que es un buen punto de partida para recorrer toda la provincia a través de las más diversas rutas culturales, como la Ruta Bética Romana o la de Washington Irving.

  • Marbella es, sin duda, uno de los centros turísticos más importantes de la Costa del Sol, gracias a la gran calidad de las infraestructuras y servicios que ofrece. El Puerto Banús, uno de los principales focos de atracción turística del municipio, alberga una exclusiva zona de ocio dentro de las excelentes instalaciones de su puerto deportivo. Pero Marbella es también un paraíso para los amantes del golf. Una docena de magníficos campos permiten practicar este deporte con el insólito telón de fondo que ofrecen el mar y la montaña. La parte histórica de la ciudad, asentada en una hermosa bahía, cobija bellos rincones de sabor típicamente andaluz, con casas encaladas y naranjos que engalanan calles y plazas. Un marco ideal para degustar cualquiera de las suculentas recetas de la gastronomía local.