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Si estas visitando España por primera vez, te advertimos: este es un país que se convierte rápidamente en adicción. Es un imán para todos los viajeros del mundo. La forma de vida española es irresistible! Es imposible no enamorarse de una cultura donde los amigos, la comida, el vino y la familia tienen prioridad sobre casi todo lo demás. Antes de que te des cuenta, te encontrarás enganchado por algo muy diferente... la celebración salvaje de alguna fiesta local o tal vez por la arquitectura cautivadora de Barcelona. Incluso en los lugares más conocidos por visitar encontrarás algo diferente. Desde Madrid hasta las costas o desde los altos del Pirineo hasta las ciudades árabes del sur. En España hay algo que descubrir en cada esquina, ya sean restaurantes de moda en el País Vasco, los paisajes salvajes de las llanuras centrales, o las galerías de vanguardia en el norte industrial. Pronto, te darás cuenta de que no hay solo una España, sino muchas.
  • Barcelona, capital de Cataluña, es una ciudad mediterránea y cosmopolita que integra en su trazado urbano restos romanos, barrios medievales y los más bellos ejemplos del Modernismo y las vanguardias del siglo XX. No en vano, la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad construcciones emblemáticas de los arquitectos catalanes Antoni Gaudí y Lluís Doménech i Montaner.

    De origen romano, su larga historia y su dinamismo económico han proporcionado a Barcelona un impresionante acervo cultural, patente en la conservación de su rico patrimonio histórico-artístico y en el fomento de las corrientes artísticas más novedosas. Una amplísima agenda cultural conducirá al visitante a museos, exposiciones, esculturas al aire libre… y a una nutrida programación de música, teatro y danza.

    La cultura popular también tiene sus manifestaciones en esta ciudad, que no olvida tradiciones profundamente arraigadas como las Fiestas de la Mercè o las de los barrios de Gràcia, Sants o Poblenou, inmejorables oportunidades para conocer el lado más festivo de la ciudad.

    Tradición y modernidad conforman asimismo una gastronomía innovadora e imaginativa basada en los productos de la huerta, pescados frescos, embutidos y aceite de oliva. Repostería artesana y vinos espumosos completan un somero acercamiento a la cultura gastronómica barcelonesa.

    Pasear por las aceras de Barcelona es sorprenderse a cada momento. Calles peatonales en los barrios antiguos, espacios verdes y una espléndida fachada marítima con modernas instalaciones son reflejo de su carácter integrador. Barcelona ha sabido engrandecer su pasado sin olvidar por ello sus apuestas de futuro. La ciudad está dotada de unas extraordinarias infraestructuras dedicadas a la celebración de seminarios, simposios y certámenes internacionales. Sus excepcionales redes de comunicación, clima mediterráneo y multitud de atractivos turísticos convierten a Barcelona en una importante ciudad de negocios. Parques empresariales y centros de exposiciones y congresos acogerán las más variadas iniciativas.

     

  • La llamada “Ciudad de los Cuatro Ríos”, nos muestra un casco histórico dominado por construcciones medievales y reminiscencias romanas, árabes y hebreas. Es en el recinto amurallado de la Força Vella donde se dan cita las obras cumbres de su devenir histórico. Su situación privilegiada entre la Cordillera Pirenaica y la Costa Brava posibilita multitud de excusiones tanto a localidades como a espacios naturales dignos de mención. En todos estos lugares el viajero tendrá la oportunidad de aproximarse a la gastronomía regional que aúna en sus recetas productos del mar y la montaña.

    Enclavada en el valle del Ter, en la confluencia de cuatro ríos, encontramos a la ciudad de Girona. Uno de ellos, el Onyar, divide el casco histórico de la ciudad moderna.

    El núcleo antiguo de esta urbe catalana conserva huellas de su larga historia, desde que fuera fundada por los romanos en el siglo I a. C. A ellos debemos la primitiva muralla, cuyos restos llegan desde el Paseo Arqueológico hasta los Jardines de la Muralla.

    La privilegiada situación de Girona, entre el último sector de la Cordillera Pirenaica y la Costa Brava, que baña el mar Mediterráneo, nos facilita recorrer toda la provincia. El litoral que se despliega desde Portbou (al norte) hasta Blanes (al sur) está compuesto por templos medievales, pueblos pesqueros, ruinas romanas, y extensas playas y calas de aguas transparentes, entre zonas acantiladas. En todas ellas, la unión de mar y montaña compone un paisaje inolvidable. No podemos perdernos lugares como El Port de la Selva, con su monasterio de Sant Pere de Rodes; el Parque Natural Cap de Creus; los paisajes de Cadaqués y el golfo de Roses; conjuntos histórico-artísticos como Pals; o recintos amurallados al borde del mar, como Tossa del Mar. Y estos son sólo algunos ejemplos.

  • En el centro de la fértil vega del río Segre se asienta Lleida, urbe que ha acogido a diversas culturas a lo largo de su historia. En su ciudad vieja destaca sobre una colina la antigua catedral o Seu Vella, símbolo de la capital.

    Este privilegiado enclave de fértiles huertas atrajo primeramente a los ilergetes iberos en el s. V a. C., pueblo que dio origen a esta ciudad que pasó después a manos romanas bajo el nombre de Ilerda.

    La colina era entonces y sigue siendo hoy el centro de Lleida. El punto más alto de la ciudad conserva restos de construcciones de los diversos pueblos que se asentaron en la zona. La principal es la Seu Vella o Catedral Vieja, templo románico gótico que comenzó a construirse a principios del siglo XIII y que destaca por poseer una planta totalmente fuera de los cánones de la época, al estar situado el claustro en la parte frontal del edificio.

    A unos metros del antiguo recinto catedralicio aún sobreviven las ruinas de la antigua muralla que una vez rodeó la ciudad y algunos muros de la Zuda, fortaleza árabe del siglo IX.

    Para conocer mejor al pueblo leridano, la visita a la ciudad puede efectuarse durante algunas de las fiestas que se celebran a lo largo del año, como las patronales en honor a Sant Anastasi -11 de mayo-, la de Moros y Cristianos o el peculiar Aplec de Cargol, donde se consumen cientos de kilos de caracoles.

  • A orillas del Mediterráneo, en plena Costa Daurada, la antigua Tarraco romana nos ofrece un importante legado monumental entre extensas playas. Su conjunto arqueológico, Patrimonio de la Humanidad, es uno de los puntos de interés de esta ciudad catalana. Desde aquí se pueden realizar innumerables excursiones, como la que llevará al visitante a conocer uno de los monasterios cistercienses mejor conservados y también declarado Patrimonio de la Humanidad: el monasterio de Poblet. Propuesta cultural que se suma a la que posibilita un litoral a orillas del mar Mediterráneo: villas marineras, sabrosos pescados y mariscos, e infinidad de deportes náuticos.

    Tarragona, capital de la Hispania Citerior durante el Imperio romano, conserva numerosas construcciones de este periodo. Las murallas que rodean el casco histórico fueron levantadas en el siglo III a. C., aunque fueron reformadas en la época medieval. Al lado del mar se levantan las gradas del anfiteatro romano que, en su día (s. II), tenía capacidad para más de 12.000 personas. En estas instalaciones se asistía a combates entre gladiadores y fieras.

    La antigua Tarraco también contaba con teatro y circo. El teatro, fuera del recinto amurallado y en el actual Paseo Arqueológico, aprovechaba el desnivel de este área para asentar la gradería. Alrededor de la plaça de la Font, se conservan las bóvedas que sostenían la cavea (gradas) del circo, recinto en el que se corrían carreras de cuadrigas.

    La situación de Tarragona, en plena Costa Daurada, nos invita a recorrer un litoral de aguas tranquilas y poco profundas, ideal para disfrutar con los más pequeños, y de unas excelentes playas de tono dorado. Localidades como Calafell, Torredembarra o Altafulla combinan construcciones históricas con una gran cantidad de ofertas vacacionales a orillas del Mediterráneo. Enclaves como Salou, Cambrils y el Parque Natural del Delta del Ebro, a orillas de aguas transparentes, nos ofrecen el parque temático de Port Aventura, una afamada tradición gastronómica y bellos espacios protegidos. Podemos visitar también el poblado ibérico Moleta del Remei, declarado monumento histórico-artístico, situado en el municipio de Les Cases d’Alcanar. Además, a la oferta cultural hay que sumar la posibilidad de practicar multitud de deportes de bajo impacto medioambiental y actividades náuticas de cualquier tipo.