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Si estas visitando España por primera vez, te advertimos: este es un país que se convierte rápidamente en adicción. Es un imán para todos los viajeros del mundo. La forma de vida española es irresistible! Es imposible no enamorarse de una cultura donde los amigos, la comida, el vino y la familia tienen prioridad sobre casi todo lo demás. Antes de que te des cuenta, te encontrarás enganchado por algo muy diferente... la celebración salvaje de alguna fiesta local o tal vez por la arquitectura cautivadora de Barcelona. Incluso en los lugares más conocidos por visitar encontrarás algo diferente. Desde Madrid hasta las costas o desde los altos del Pirineo hasta las ciudades árabes del sur. En España hay algo que descubrir en cada esquina, ya sean restaurantes de moda en el País Vasco, los paisajes salvajes de las llanuras centrales, o las galerías de vanguardia en el norte industrial. Pronto, te darás cuenta de que no hay solo una España, sino muchas.
  • Mallorca es sinónimo de playas y calas de prestigio mundial, pero también de naturaleza, de golf, de cultura, de deportes náuticos, de diversión… Hay muchos motivos para viajar a este enclave de las Islas Baleares.

    Esta isla, con casi 80 kilómetros de distancia de un extremo a otro, sobresale por su diversidad. A lo largo de sus 550 kilómetros de costa encontrará algunas de las calas y arenales más hermosos del Mediterráneo: playas blancas dotadas con todos los servicios conviven con diminutas ensenadas entre pinares y acantilados en el norte.

    Sus aguas claras y limpias son ideales para bañarse y para practicar actividades náuticas como submarinismo, windsurf, pesca, vela o incluso surf. Aunque no son los únicos deportes que puede realizar: existen numerosos campos de golf, de diseño cuidado y perfectamente integrados en el entorno, que se adaptan a cualquier nivel.

    La naturaleza también tiene un lugar destacado. Cerca del 40 por ciento del territorio está protegido. Con un paisaje marcado por los contrastes, destacan los espacios de la Sierra de Tramuntana, al norte, con picos que superan los 1.400 metros, y el Parque Nacional Marítimo y Terrestre de Cabrera, un conjunto de islas e islotes ubicado a poco más de una hora de navegación.

  • Sosegada y apacible, Menorca, en las Islas Baleares, es un oasis natural único, lleno de contrastes por descubrir. Un auténtico paraíso bañado por el mar Mediterráneo que le seducirá por la armonía y diversidad que encontrará.

    La isla cuenta con 216 kilómetros de costa muy variada, de litoral abrupto y playas rojizas por el norte, y relieve suave, con calas de arena dorada, por el sur. Ya sean en amplios arenales o en pequeñas calas rodeadas de pinos, hallará múltiples opciones para disfrutar del sol y del mar. Pero siempre con el mismo denominador común: unas aguas limpias y cristalinas.

    En ellas podrá practicar vela, windsurf, esquí acuático y, por supuesto, submarinismo. El espectacular fondo marino de Menorca es, desde hace décadas, uno de los preferidos por los amantes del buceo. Esta isla transmite calma, en buena parte gracias a su valiosa naturaleza. Declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, Menorca posee una gran riqueza ecológica y paisajística.

    Realizar una excursión a caballo, a pie o en bicicleta por los caminos y rutas establecidos es una buena forma de acercarse a tan hermoso entorno. Destaca, sobre todo, el Parque Natural de s’Albufera d’Es Grau, un área refugio para numerosas aves acuáticas y migratorias que es, además, uno de los humedales más importantes del sur de Europa.

  • En Ibiza, en las Islas Baleares, le espera naturaleza, cultura… y mucha diversión, tanto de día como de noche. Sus playas y calas compiten en belleza con sus paisajes del interior. Descubra este destino, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, y déjese atrapar por su magia especial.

    Con apenas 40 kilómetros de un extremo a otro, Ibiza es un sitio idílico donde encontrar aguas claras que invitan permanentemente al baño, paisajes tranquilos de aire rural, temperaturas suaves y un sol generoso que brilla durante casi todo el año.

    Este enclave de las Islas Baleares cuenta con 210 kilómetros de costa. Podrá elegir entre calas diminutas, extensas playas de arena fina o bien parajes de dunas. Pero Ibiza es mucho más que sol y mar. En el interior de la isla hay lugares que vale la pena descubrir.

    Lugar de paso de numerosas civilizaciones, Ibiza ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO gracias a su riqueza cultural, entre la que destaca el yacimiento fenicio de Sa Caleta; la necrópolis de Puig des Molins, o el centro histórico de Eivissa, Dalt Vila.

    En esta isla también encontrará un ambiente único y diferente, donde prima la diversión. Una vitalidad que se refleja en su variada agenda cultural y en su ocio nocturno. La noche de Ibiza es conocida en todo el mundo. No sólo por sus locales de moda y discotecas, sino por las numerosas actividades desarrolladas cuando desaparece el sol: mercadillos callejeros, terrazas, actividades culturales al aire libre, actuaciones musicales… Miles de jóvenes llegan cada año para disfrutar de las últimas tendencias musicales y bailar a cualquier hora del día.

  • El último paraíso del Mediterráneo.

    Formentera es conocida como el último paraíso del Mediterráneo por haber sabido conjugar el turismo con la protección del medio ambiente.

    La lucha de varias generaciones de formenterenses ha hecho posible la conservación de una isla cuyas playas, aguas cristalinas y clima, la hacen ser una pequeña joya del Mare Nostrum.

    Sólo se puede llegar a Formentera en barco desde Ibiza. Esta inaccesibilidad la convierte en un lugar tranquilo donde huir del estrés y de la masificación. Se puede disfrutar de la isla paseando en bicicleta o bañándose en su más de 20 km de playas de arena blanca y aguas de transparencia infinita, donde es posible practicar todo tipo de deportes náuticos. El secreto de la existencia de un mar cristalino y de las largas playas de Formentera que la diferencian del resto del Mediterráneo, es la pradera de posidonia que rodea la isla, una depuradora natural que limpia el agua y permite la sedimentación de la arena en el litoral. Una auténtica selva submarina que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1999.

    El éxito turístico de la isla, amada tanto por residentes como por visitantes, radica en que la gente todavía encuentra en Formentera algo diferente. La diferencia la marca el respeto por la naturaleza, la pervivencia de su propia cultura y la visión de conseguir la exclusividad a través de la protección del medio ambiente.

    Otros hechos diferenciales de Formentera son la libertad y su luz, que se han convertido desde los años 70, en atractivos para artistas y artesanos que hoy en día son parte del patrimonio diferencial de la isla. Sus diseños en ropa, complementos y joyas, o sus obras de arte, son poderosos reclamos de Formentera.